
Todavía es común escuchar a la gente decir que los niños y los jóvenes no tienen asuntos de qué preocuparse y que por tanto tampoco sufren de estrés, ese mal tan común en nuestra época y que supuestamente para algunos, solo los adultos conocemos bien.
Para que niños y jóvenes aprendan a gestionar situaciones difíciles no hay nada mejor que empezar por practicar la relajación.